LA PRÁCTICA DE YOGA AUTÉNTICA Y SINCERA: 5 CLAVES Y 6 BENEFICIOS

Una práctica de yoga constante, regular, sostenida en el tiempo y desarrollada con la actitud adecuada nos revela infinidad de elementos que arrojan luz sobre nosotras mismas y sobre nuestra forma de estar en el mundo y nuestro paso por la vida.

Cuando la intención es pura y sincera la práctica será auténtica y el practicante sabrá que está en el camino correcto. A pesar de que siempre haya avances y retrocesos. Es bien sabido que el yoga actúa a todos los niveles de la persona y el yogui o yoguini experimentará con el tiempo sus efectos en diferentes aspectos o planos de sí mismo o de sí misma.

CINCO CLAVES O REQUISITOS QUE CONSIDERO FUNDAMENTALES PARA UNA PRÁCTICA DE YOGA AUTÉNTICA, HONESTA, CUIDADOSA Y SINCERA

 

  1. La entrega. Entrega profunda en todos los sentidos. Dicho de otra forma, darlo todo cuando practicamos. Y darlo todo no significa extenuarse, nada más lejos de la realidad, sino estar plenamente presentes, en cuerpo y alma, con la mente y el corazón. Entrega implica también confianza, confiar plenamente en el proceso del yoga.
  1. La concentración (Dharana). Procurar, durante la práctica, que toda nuestra atención se concentre en el cuerpo, en la respiración, en el momento presente. La concentración se logra a través del control de los sentidos por parte de la mente (Pratyahara). La mente debe estar absorbida en la propia práctica, con la atención volcada siempre hacia adentro.
  1. El amor. Sí, el amor incondicional hacia la práctica y hacia uno/a mismo/a. Con todos los avances y retrocesos que podamos experimentar. Amor hacia todos los aspectos de nuestra persona, hacia las cosas buenas y las no tan buenas, hacia lo que resulta agradable o fácil y también hacia lo incómodo y las dificultades. Amarse incondicionalmente tal y como se es.
  1. La aceptación. Aceptación de nuestro cuerpo, de la fase en la que nos encontramos en la vida y en la práctica. Aceptación de nuestros límites, lesiones, tiempos y circunstancias. La aceptación plena es imprescindible para que florezca y perdure el amor y para que la práctica pueda ser verdadera.
  1. El compromiso. La fe, la confianza, la regularidad y, por tanto, la disciplina. Sin disciplina no hay nada. La verdadera libertad tiene lugar dentro de una autodisciplina regulada. Esta disciplina no viene impuesta desde fuera, sino que es reconocida desde la libertad como necesaria para evolucionar y prosperar en la práctica y en la vida.

SEIS BENEFICIOS O FRUTOS QUE EL PRACTICANTE COSECHA GRACIAS A UNA PRÁCTICA DE YOGA AUTÉNTICA, HONESTA, CUIDADOSA Y SINCERA

 

  1. Fortaleza, flexibilidad, salud. A nivel físico, con la práctica de asanas (posturas), el cuerpo se vuelve fuerte, flexible, sano y libre de impurezas.
  1. Estabilidad, calma, claridad y control mental (“Yoga chitta vritti nirodaha”). Como consecuencia de la práctica de yoga y meditación, se refuerza el pensamiento claro y positivo y se puede aprender a desidentificarse de la mente y, por tanto, a observar y controlar el propio flujo de pensamientos.
  1. Equilibrio emocional y satisfacción (Santosha). A nivel emocional, en yoga trabajamos hacia una mayor ecuanimidad de ánimo y comprensión de las emociones, propias y de los demás, lo cual nos brinda un mayor autoconocimiento (Swadhyaya) y armonía en la vida.
  1. Gestión adecuada de la propia energía (Bramacharya). A mayor autoconocimiento, mejores decisiones tomaremos en materia de autocuidado, alimentación adecuada, relaciones, ciclos de trabajo/ descanso, etc.
  1. Superación, autoconfianza (Tapas). El esfuerzo continuo y regular produce avances y beneficios de los cuales el practicante será, sin duda, testigo. Lo que parecía imposible se vuelve posible. El reconocimiento de la propia voluntad y capacidad para superar obstáculos y avanzar en la esterilla es extrapolable a otros aspectos de la vida. El yoga saca a la luz la propia valía de la persona y contribuye a desarrollar todo su potencial.
  1. Conexión, unión con todo lo que existe, con el Universo, con algo superior (Ishvarapranidhana). Yoga significa “unión” (del sánscrito yug, “yugo”). A nivel espiritual, la apertura de la mente y del corazón que la práctica requiere e intensifica con el tiempo permite al practicante integrar su propósito vital, dejar tal vez de pensar en exceso y enfocarse más en recibir y sentir.