Empecé a practicar yoga en el año 2007, después de un tiempo sintiendo curiosidad por esta disciplina. Desde el punto de vista físico, me interesaba llegar a conocer bien mi cuerpo y sus posibilidades y también “recuperar” algo de la flexibilidad, la coordinación y el equilibrio que había trabajado de niña en clases de gimnasia rítmica. Además, me atraía el poder iniciar un proceso de autoconocimiento y de conexión con la verdadera esencia de mí misma y del mundo, en busca de un estado de mayor serenidad y felicidad.

Tras practicar diferentes estilos con profesores en Europa y Asia, en 2015 decidí formarme como instructora de Hatha-Vinyasa Yoga para profundizar en mi práctica y en mis conocimientos.

Para mí el yoga es salud, fuerza, equilibrio, compasión, calma, integridad. Mis clases y mi práctica diaria son una exploración constante, un viaje hacia la búsqueda de estos estados; un espacio para la experimentación, la relajación, la autoescucha y la renovación.

El yoga es también una forma de explorar cómo funciona el pensamiento, de trabajar para aprender a observar y controlar la mente y sus fluctuaciones.

Las clases son fluidas y van dirigidas a todos aquellos que quieran experimentar las enseñanzas y sentir los beneficios de la práctica a través de diferentes secuencias en las que trabajamos a todos los niveles (físico, mental y emocional).

Agradezco de corazón a todos los maestros que me han guiado hasta aquí.