CINCO CONCEPTOS BÁSICOS SOBRE LA PRÁCTICA DE YOGA

Tener en cuenta estos conceptos puede ayudarte a enfocar tu práctica con el fin de experimentarla plenamente y obtener los máximos beneficios.

 

  1. Atención a la respiración

Llevar la atención a la respiración es uno de los aspectos que distingue la práctica de yoga de la práctica de ejercicio físico. Cuando la mente se enfoca en la respiración, los pensamientos y el sistema nervioso tienden a calmarse, logrando una mayor quietud y claridad mental. Durante la práctica de Vinyasa Yoga ponemos énfasis en combinar el movimiento con la respiración. Es decir, un movimiento comienza cuando se inicia la inhalación y termina cuando finaliza esa inhalación; el siguiente movimiento comienza cuando se inicia la exhalación y termina cuando finaliza esa exhalación. Y así vamos enlazando movimientos y respiraciones en una danza continua y fluida. Fijarnos en nuestra respiración nos aporta muchos beneficios. Al observar cómo estamos respirando llevamos conciencia hacia nuestro cuerpo y cultivamos la capacidad de dirigir el aire hacia zonas específicas. Logramos así una mayor propiocepción, que es la capacidad de percibir y sentir la posición de nuestro cuerpo en el espacio. 

  1. Conciencia corporal

Cuando practicamos yoga lo hacemos tratando de estar en permanente conexión con nuestro cuerpo, escuchándolo y sintiéndolo en su totalidad. Esto nos brinda la capacidad de adaptar cualquier movimiento para respetar el cuerpo siempre, sin forzar nunca ni sobrepasar nuestros límites. Si llevamos la atención hacia el cuerpo estaremos en condiciones de determinar qué acciones son las más adecuadas, qué movimientos y posturas nos sientan mejor, si hay algo que debamos evitar o adaptar debido a posibles lesiones, al momento del día o a cómo nos sintamos en una determinada etapa de nuestras vidas. La percepción del propio cuerpo, tanto de lo que está pasando adentro (la respiración, los latidos del corazón, etc.) como de lo externo (el cuerpo en el espacio, las partes que están en contacto con el aire y con el suelo o la esterilla) cobra mucha importancia y contribuye a que la práctica sea segura y efectiva.

 

  1. Foco mental y dirección de la mirada

En Yoga denominamos drishti a la mirada enfocada, a través de la cual desarrollamos nuestra concentración. Cuando dirigimos la mirada hacia un punto específico con una intención determinada, ayudamos a enfocar y a calmar la mente. Una mirada enfocada también nos ayuda en las posturas de equilibrio. La actitud y la forma de mirar también es importante. Los ojos deben estar relajados, sin tensión. La mirada debe ser suave y ligera. A menudo es útil la recomendación de “mirar sin mirar”, con cierta perspectiva, fijándonos en la visión periférica, como si miráramos a través del objeto al que dirigimos la mirada.

  1. Actitud correcta

A través del foco mental y de nuestra mirada podemos cultivar una actitud correcta, según la cual tratamos de cultivar un sentimiento de gratitud hacia todo aquello que nos rodea. Una recomendación que una vez recibí de uno de mis maestros y que me sirvió mucho fue la de tratar de mirar el mundo sintiéndonos agradecidos por el hecho de tener la capacidad para ver. Agradecidos por poder disfrutar del sentido de la vista. De esta manera cultivamos también la humildad. Y la humildad nos ayuda a alejarnos de la competición. La no competición es otro de los aspectos que diferencia el yoga del deporte. Tratamos de enfocarnos en nuestra propia práctica y de no compararnos con los demás. Lo importante no es lo lejos que llegues en tu práctica (o en una determinada postura), sino la manera en la que llegas. Es importante poder mantener, en la práctica como en la vida, una actitud enfocada, compasiva y amorosa hacia nosotros mismos y hacia los demás.

 
  1. Ahimsa o no violencia

Ahimsa es el primero de los yamas o comportamientos en la vida diaria que definió Patanjali en los Sutras, uno de los textos más importantes en la filosofía del yoga, compuesto alrededor del año 200 a.C., y que sirve como un manual para el practicante. Ahimsa significa no hacer daño y es un principio fundamental. No hacer daño significa no dañar a los demás, pero tampoco a uno mismo. Esto implica no sobrepasar nuestros límites ni hacer nada que no sea adecuado para nuestro cuerpo en un determinado momento y escucharnos y respetarnos siempre. Ahimsa es el principio básico de toda convivencia, de todo amor, de toda práctica de yoga. Si hay violencia o daño, no hay yoga.

 

 

 

LA PRÁCTICA DE YOGA AUTÉNTICA Y SINCERA: 5 CLAVES Y 6 BENEFICIOS

Una práctica de yoga constante, regular, sostenida en el tiempo y desarrollada con la actitud adecuada nos revela infinidad de elementos que arrojan luz sobre nosotras mismas y sobre nuestra forma de estar en el mundo y nuestro paso por la vida.

Cuando la intención es pura y sincera la práctica será auténtica y el practicante sabrá que está en el camino correcto. A pesar de que siempre haya avances y retrocesos. Es bien sabido que el yoga actúa a todos los niveles de la persona y el yogui o yoguini experimentará con el tiempo sus efectos en diferentes aspectos o planos de sí mismo o de sí misma.

CINCO CLAVES O REQUISITOS QUE CONSIDERO FUNDAMENTALES PARA UNA PRÁCTICA DE YOGA AUTÉNTICA, HONESTA, CUIDADOSA Y SINCERA

 

  1. La entrega. Entrega profunda en todos los sentidos. Dicho de otra forma, darlo todo cuando practicamos. Y darlo todo no significa extenuarse, nada más lejos de la realidad, sino estar plenamente presentes, en cuerpo y alma, con la mente y el corazón. Entrega implica también confianza, confiar plenamente en el proceso del yoga.
  1. La concentración (Dharana). Procurar, durante la práctica, que toda nuestra atención se concentre en el cuerpo, en la respiración, en el momento presente. La concentración se logra a través del control de los sentidos por parte de la mente (Pratyahara). La mente debe estar absorbida en la propia práctica, con la atención volcada siempre hacia adentro.
  1. El amor. Sí, el amor incondicional hacia la práctica y hacia uno/a mismo/a. Con todos los avances y retrocesos que podamos experimentar. Amor hacia todos los aspectos de nuestra persona, hacia las cosas buenas y las no tan buenas, hacia lo que resulta agradable o fácil y también hacia lo incómodo y las dificultades. Amarse incondicionalmente tal y como se es.
  1. La aceptación. Aceptación de nuestro cuerpo, de la fase en la que nos encontramos en la vida y en la práctica. Aceptación de nuestros límites, lesiones, tiempos y circunstancias. La aceptación plena es imprescindible para que florezca y perdure el amor y para que la práctica pueda ser verdadera.
  1. El compromiso. La fe, la confianza, la regularidad y, por tanto, la disciplina. Sin disciplina no hay nada. La verdadera libertad tiene lugar dentro de una autodisciplina regulada. Esta disciplina no viene impuesta desde fuera, sino que es reconocida desde la libertad como necesaria para evolucionar y prosperar en la práctica y en la vida.

SEIS BENEFICIOS O FRUTOS QUE EL PRACTICANTE COSECHA GRACIAS A UNA PRÁCTICA DE YOGA AUTÉNTICA, HONESTA, CUIDADOSA Y SINCERA

 

  1. Fortaleza, flexibilidad, salud. A nivel físico, con la práctica de asanas (posturas), el cuerpo se vuelve fuerte, flexible, sano y libre de impurezas.
  1. Estabilidad, calma, claridad y control mental (“Yoga chitta vritti nirodaha”). Como consecuencia de la práctica de yoga y meditación, se refuerza el pensamiento claro y positivo y se puede aprender a desidentificarse de la mente y, por tanto, a observar y controlar el propio flujo de pensamientos.
  1. Equilibrio emocional y satisfacción (Santosha). A nivel emocional, en yoga trabajamos hacia una mayor ecuanimidad de ánimo y comprensión de las emociones, propias y de los demás, lo cual nos brinda un mayor autoconocimiento (Swadhyaya) y armonía en la vida.
  1. Gestión adecuada de la propia energía (Bramacharya). A mayor autoconocimiento, mejores decisiones tomaremos en materia de autocuidado, alimentación adecuada, relaciones, ciclos de trabajo/ descanso, etc.
  1. Superación, autoconfianza (Tapas). El esfuerzo continuo y regular produce avances y beneficios de los cuales el practicante será, sin duda, testigo. Lo que parecía imposible se vuelve posible. El reconocimiento de la propia voluntad y capacidad para superar obstáculos y avanzar en la esterilla es extrapolable a otros aspectos de la vida. El yoga saca a la luz la propia valía de la persona y contribuye a desarrollar todo su potencial.
  1. Conexión, unión con todo lo que existe, con el Universo, con algo superior (Ishvarapranidhana). Yoga significa “unión” (del sánscrito yug, “yugo”). A nivel espiritual, la apertura de la mente y del corazón que la práctica requiere e intensifica con el tiempo permite al practicante integrar su propósito vital, dejar tal vez de pensar en exceso y enfocarse más en recibir y sentir.